Democracia y pasiones: enfoque para la resolución de conflictos

En la conferencia, la profesora Chantal Mouffe presentará una crítica de las teorías tradicionales de la democracia y mostrará cómo, debido a su falta de reconocimiento de lo político en su dimensión de antagonismo y del papel central que juegan los afectos en la formación de identidades colectivas, esas teorías son incapaces de entender el desafío al cual se enfrenta la política democrática hoy en día: crear las condiciones de un orden pluralista.

¿Por qué escuchar a Chantal Mouffe?

Chantal Mouffe es profesora de Teoría Política en el Centro de Estudios Democráticos de la Universidad de Westminster en Londres. Ha enseñado e investigado en muchas universidades de Europa, Norteamérica y Suramérica, y es miembro corresponsal del Colegio Internacional de Filosofía de París. Entre los numerosos textos que ha publicado se destacan: Hegemonía y estrategia socialista; El retorno de lo político. Comunidad, ciudadanía, pluralismo, democracia radical; La paradoja democrática y En torno a lo político. “Obras que, en el más estricto resumen, ponen en tela de juicio la aplastante hegemonía liberal y plantea otros caminos para construir democracia desde la actividad de actores políticos renovados en sus formas y planteamientos”, explica el periodista Eduardo Frebbro.

Mouffe propone un modelo de democracia radical pluralista que permita crear un espacio político en el que se comparta una identidad común, que defienda los principios democráticos y la garantía de los derechos individuales, y en el cual puedan construirse identidades políticas en el marco de una confrontación agonista –termino que ella acuñó-, “domesticando” el inerradicable antagonismo constitutivo de las sociedades humanas. Pero ello exige no sólo redefinir las nociones de ciudadanía e identidad, sino también modificar la concepción misma de la política.

“A diferencia del enfoque del antagonismo, que implica una relación nosotros/ellos donde las partes en conflicto son enemigos y no comparten ningún elemento en común, Mouffe propone un modelo “agonista”, desarrollando la categoría de “adversario”. El “agonismo” si bien reconoce al antagonismo como constitutivo del campo político y admite que no es posible encontrar una solución racional superadora del conflicto, sostiene la viabilidad de una relación nosotros/ellos donde las partes en conflicto reconocen la legitimidad de sus oponentes”, puntualiza la politóloga Maria Rigat- Pflaum.

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