El tio y su amada

Por Urías Velásquez Ospina /twitter @uriasv Del libro de poemas: Infame soledad I

27. El tío y su amada

Yerta, vestida de tablas ceñidas: descansa
Es un cuerpo ido, vencido y sin vida
Ya en sus entrañas el alma no guarda

Partió para un lugar lejano
Donde los vivos no habitan y la muerte manda

Los ojitos cerrados, Las manitas cruzadas
El dolor infinito y comprimido en una sola cara
La llaman a gritos: Ángela, Ángela, Ángela
Pero ella no escucha y permanece callada

El Tío la mira
Mientras su amada al infinito migra
Ahora es un ser insurrecto que ya no le obedece ni siquiera al tiempo
Saltó al vacío del pasaje obligado de ya no ser cuerpo

Entonces una lágrima empuja a la otra
Y una por una, ablandan la roca!
Llora tío, llora
Ahora su aroma y su espíritu habitan contigo

¿Y qué pasará cuando regreses solitario a casa?

Apenas una cosa puedo decirte Tío del alma
Que la vida es dura, Pero, al final, sabia
Y algún día, por dificultad que haya
Tu ser entenderá que contigo
Que contigo su alma se haya

Por ahora, sin embargo, sólo el ataúd nos queda
Y dentro de éste un cuerpo inerte que a la amada se lleva

Dedicada al tío Adonaiy que acaba de sepultar a su esposa Ángela. Que la vida le de fuerzas para sobreponerse a este duro momento.